2009 - Curso intensivo de 5.10 y caídas en Potrero Chico
Valoración de los usuarios: / 4
PobreEl mejor 
Escrito por Irlanda   
Domingo 20 de Diciembre de 2009 22:59

Potrero chico, NLA un año de haber tocado por primera vez la roca y sin imaginarlo se presentó la oportunidad de ir a Potrero Chico, es una zona de escalada localizada al norte de la sierra Madre Oriental, en el estado de Nuevo León, en donde hay paredes de hasta 700 m de altura.

 En un principio escalaba por escalar, pero al tener este proyecto en puerta, y ver el esfuerzo de cada uno; La planeación tan meticulosa de Esteban, la determinación y carácter de Gus, lo entrona y fuerte que es Moni para la rutas, la perseverancia y el buen humor de Mario. No me podía quedar atrás. Si algo he aprendido de ellos es el compromiso tan grande con el equipo y con nuestras metas por cumplir.      En los meses previos, los másteres nos alentaron a puntear, mejorar las maniobras, armar sistemas, descuelgues, practicamos con los estribos, jumar y fifís,  para  no perder tiempo.  

ESCALAR, ESCALAR...

Escalamos 5 días en Potrero y podría relatar a detalle cada ruta; pero sin duda mi “coco” son las caídas.

Después de lo vivido en los multilargos del lunes en la ruta “space Boyz” en donde Moni y Gus se metieron en aprietos (espero que Gus algún día escriba esa historia), supongo que eso me tenso un poco. Desperte el miércoles y vi a  Esteban y Gus decididos a ir y partírsela en los 21 largos. Como a las 6 am. Esteban dio el visto bueno del clima y los 2 se prepararon para salir. Sentí como cuando un papa sale de viaje y no sabes si va a regresar y quieres llenarlo de bendiciones para asegurarte que todo salga bien,  L hay que feo se siente!  

 

Miércoles 20 de noviembre: "las agujas" (The Spires): Esta es son unas rutas muy famosas el que va está obligado a hacerlas. Empecé  las agujas cargando más de lo que debía (y La agujano me refiero al equipo) pensando en la responsabilidad y con la incertidumbre de lo que pudiera pasar, estando  allá arriba.

La primer caída me produjo una gran tensión  a pesar de que  fueron pocos centímetros (esta fue la que más miedo me dio) sentí  los brazos duros,  por los siguientes minutos mis movimientos fueron torpes y con poca fuerza. Abajo Moni y Mario animándome, Y entonces entendí que no estaba sola y que yo realmente confiaba en la gente que me rodeaba  y que no debía dudar de lo que yo sé y puedo hacer. Por fin, pase la grieta, sentí como recuperaba  la fuerza y la confianza, pudiendo llegar sin problema a la primera reunión.

Motivada de llegar a la cima de la 1er aguja y ver que Moni y Mario lo punteo sin problema,  festejando nuestro logro, por ser la cordada femenina : ), nos animamos a puntear la segunda aguja. Y nueva mente. Voy, muy decidida, rasguñe varias veces la piedra, hasta que pase la segunda protección con pocos agarres y raspando con el pie, ya sin fuerzas y pensando como chin @%&… no  voy a poder me lance y con un grito de desesperación, caí. Temblando pero contenta de haberlo intentado, disfrute ver que Mario pudo subir y que lo que seguía no estaba tan fácil, pues las protecciones estaban muy retiradas una de otra, es cuando el reto psicológico de no caer se impone.

Jueves 20 de noviembre: Nuestra última oportunidad de escalar, por lo que seleccionamos un multilargo, la  ruta: “Pancho Villa; esta localizada en el sector Mota Wall . Empecé bien, pero después de colocar la cuarta protección, me enfrente a una piedra saliente. Pensé que al agarrarme de ella  me   podría elevarme fácilmente,  pero no me acomodé y sentí que la piedra me votaba. Recuerdo haber metido las rodillas para apoyarme, cosa que nunca hago; tal vez me resistía a caer, pues díganme ¿a quién le gusta caer? Mi caída fue descontrolada pues mi cuerpo se fue para atrás y sentí como mi espalda se doblo y trono…. Ya valió queso. Pedí que me bajaran. Mario continuo el primer largo mientras yo me reponía del susto.           

Pancho Villa Con la caída pasaron muchas cosas por mi mente:

1. Ya me fregué la espalda y la rodilla me arde.
2. No me puedo quedar con esta caída, si no subo hoy, será difícil intentar volver a subir.

Ya estaba ahí y no iba a regresarme con la rodilla raspada, sin intentar subir aunque sea de yoyo.

El primer largo se me hizo muy, muy largo, escuchaba a Gus y a Mario: “¡Ya casi llegas!, ¡falta poco!” Haciendo algunas pausas llegué.   

Revisando el segundo largo no se veía tan difícil, los muchachos me alentaron nuevamente a puntear,  respiré profundo y empecé a subir, pero otra vez, una piedra saliente me dificultaba el paso y después de intentar pasarla y sentir que caía, pensé en renunciar; "que demonios hago aquí, no puedo caer otra vez", decidí desescalar un poco y abandonar la mochila, avanzaba contando el número de protecciones que me faltaban para llegar a la siguiente reunión, ya sólo 4, ya faltan 3.

Por fin llegué, segura y sin sentir ningún dolor, en ese momento, hurra: ). Y cuál fue mi sorpresa al saber que el largo que había armado era un 10 c, (el largo más difícil de la ruta).

Doy gracias a la vida por esta experiencia y de haber tropezado con ustedes en el camino, o de que ustedes se hayan cruzado en el mío, y de compartir esto que fortalece mi espíritu y me ha hecho crecer en esta ruta tan larga y hermosa que es la vida.                         

  Irlanda A.

 

 

Última actualización el Lunes 01 de Febrero de 2010 08:57
 

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